Todos los años, en otoño, se publica una revista en Oviedo que se reparte luego principalmente en la aldea ganadora del Premio al Pueblo Ejemplar otorgado por la Fundación Princesa de Asturias. Desde unos días antes del 19 de octubre pasado, fecha en que se produjo la visita del Jefe del Estado español y su familia al pueblo de los personajes de Oriundos, decenas de ejemplares de esa revista circularon en la comarca cabraliega. Como saben mis amigos, a Asiego de Cabrales y su emigración a México dediqué largos años de estudio desde 2002, cuando fui invitado al homenaje a Aquilino Fernández Berridi, maestro del pueblo en la década de 1920, y empecé a escribir un libro al respecto, y hasta 2010, cuando le puse el punto final. El libro fue finalmente publicado en diciembre de 2018. Para la edición del año pasado de esa publicación asturiana, sus editores me propusieron un cuestionario. Lo reproduzco aquí, tal como fue publicado en esa revista.

Ejemplar de la edición española de Oriundos (Cataria, Oviedo, 2019).

¿La consecución del Premio Princesa de Asturias al Pueblo Ejemplar que vive en su memoria, es más que una feliz casualidad?

No hablaría de casualidad en el caso de la concesión del Premio a Asiego, sino del resultado del atinado e intenso esfuerzo de largos años de sus vecinos a favor de la vida colectiva y la recuperación de las costumbres tradicionales y la memoria histórica del pueblo. Quizás sea más apropiado referirse a la confluencia de algunos factores, algunos de ellos independientes entre sí, que en fechas recientes han alcanzado la madurez.

¿Cómo recibió la noticia?

El día que se hizo el anuncio de la decisión del jurado, mi amigo Javier Niembro, uno de los vecinos que han encabezado el trabajo que ahora se premia, me mandó un mensaje telefónico. Era de madrugada en México. Lo leí nada más despertarme, con enorme felicidad. Habíamos ya apartado la fecha del 19 de octubre para presentar el libro en Asiego, precisamente el día que se entregaría el Premio al pueblo ganador. Por segundo año consecutivo, como me había dicho el propio Javier, estábamos “en el bombo”. Por fortuna, la candidatura fue tan buena como para imponerse a las demás. Lo hermoso de todo es que presentaremos el libro en el pueblo el día planeado originalmente, que ha resultado ser el mismo de la visita real.

Los hermanos Javier y Manolo Niembro, promotores de Asiegu de Cabrales. Oviedo, octubre de 2019. Foto: FF

Aunque su novela se basa en la nostalgia de los que se fueron, ha tenido oportunidad de compartir con los actuales habitantes de Asiego la realidad de los últimos años. ¿Cuales considera que son las grandes diferencias entre aquellos y los que hoy habitan el pueblo?

Oriundos no es una novela, sino una crónica familiar basada en la vida y el testimonio de mis abuelos y mis tíos abuelos, todos ellos de Asiego, y de cuanto conseguí leer en bibliotecas y archivos y vivir yo mismo en Asturias durante los cinco años que pasé en Oviedo. El tema principal del libro (el cual no tiene nada de nostálgico, como notó una periodista) es la forma en que emigraron los asturianos a México durante el siglo XX y la manera en que mantuvieron vínculos con su país de origen. Con el tiempo, mientras escribía mi libro, me fui dando cuenta de que el mundo del cual mis personajes habían salido, con el final del universo rural tradicional asturiano, estaba en proceso de desaparición. Lo dramático es que, con sus muertes personales, también estaba desapareciendo el mundo que llevaron consigo a México. La desaparición simultánea del lugar de partida y de llegada de mis emigrantes es el drama central del libro. Cerca del final de Oriundos hago el relato del paseo que hice por las afueras de Asiego con un octogenario muy arraigado a las costumbres cabraliegas, quien me mostró el tocón (“tueru”, en asturiano) de lo que fue un inmenso y frondoso castaño, una gigantesca raíz muerta en la que vi una perfecta metáfora de lo que había expuesto en el libro.

Flor el de Santa, uno de los personajes de Oriundos. Asiego de Cabrales, ca. 2003. Foto: FF

¿Hay algo que a su juicio les siga uniendo?

Son ellos, siguen siendo ellos, aunque su entorno y sus condiciones hayan cambiado de modo radical, si no es que desaparecido completamente.

¿Cómo se vive desde México actualmente la realidad asturiana en su conjunto? ¿La sigue?

No se percibe, prácticamente nada en absoluto. La distancia que hay entre México y Asturias sigue siendo inmensa, casi como en los tiempos de los personajes de mi libro. Por si fuera poco, esas dos entidades históricas comparten algo semejante, con parecida dosis de arrogancia: se sienten el centro del mundo y por lo tanto miran poco o nada hacia afuera. La prueba es que, aunque los vínculos familiares son grandes, ya que la colonia asturiana en México es inmensa, no hay relaciones culturales importantes. Por ejemplo, no hay (y nunca ha habido) cine ni literatura ni artes visuales —vaya, ni siquiera testimonios suficientes— que tengan como tema la dilatada emigración de asturianos en tierras mexicanas, y las instituciones oficiales de Asturias, como las universidades o los organismos públicos, no han hecho mucho por propiciarlos.

¿Y la realidad española? La repetición de elecciones en tan breve tiempo, por ejemplo.

Con respecto a España, es otra la situación y está relacionada con el aspecto más crudamente económico: tiene que ver con la apabullante presencia de las grandes empresas españolas en México (bancos, telefónicas, tiendas de ropa y a últimas fechas hasta cerveza y automóviles). Tristemente, en ese vínculo comercial quizás no estén del todo desterradas la avidez, la rapacidad y hasta la corrupción. Una vez oí decir algo a Octavio Paz que me impresionó: según le parecía a él, la relación entre los dos países era, en tiempos recientes, como lo había sido durante los trescientos años del Virreinato, cuando lo que terminó siendo México formaba parte de la corona española. Se refería a la calidad de Metrópoli que guardaba España con respecto a sus colonias. Imagínese que Paz murió hace más de veinte años y la cosa no ha hecho sino agravarse.

Octavio Paz, retratado en la portada de la revista Viceversa,
retratado por Juan Rodrigo Llaguno.

¿Cuales son sus principales planes para la visita que realizará a la región este mes?

Vamos a presentar la segunda edición de mi libro, primera hecha en España, impresa esta vez en Asturias (la edición mexicana se agotó completamente). Será en tres fechas y sedes distintas: en el Museu del Pueblu d’Asturies de Gijón habrá una rueda de prensa (11 de octubre), y en la Biblioteca de Asturias de Oviedo y en Asiego de Cabrales un par de presentaciones respectivas (días 14 y 19). Tengo planes de ver a la familia que conservo en el Principado, desde luego, y de reunirme con los amigos que hice durante el tiempo que viví en Asturias.

¿Hay alguna cosa especial que tenga en mente hacer en Asturias? En el tiempo de ocio, me refiero.

Quisiera respirar el aire de la naturaleza asturiana y pasearme por alguno de sus fantásticos bosques interminables, asomarme al mar, comer unas parrochas y un plato de fabes con almejas, beber unas botellas de sidra, sentarme en el Campo San Francisco, asomarme a cierta casa de antigüedades de la calle Mon —si es que todavía existe— y pasear por los rumbos en los que viví en Oviedo (la Plaza del Sol, el primer año, y luego los tres o cuatro restantes delante del Campillín…). No menos que eso, deseo visitar las librerías de las que fui asiduo con el propósito de poner al día mi bibliografía de temas asturianos.

Si tuviera que elegir los dos valores más importantes que tienen los asturianos, los de ayer, los de hoy y los de siempre, ¿Cuales serían?

El sentido del humor, desde luego. No menos que eso, una manera de relacionarse con el mundo que, ignorándolo yo durante largos años, también ha sido la mía, hijo como soy de padre mexicano-cabraliego y de madre ovetense. A los pocos días de regresar a Asturias, siempre que vuelvo, me pasa lo de siempre: me doy cuenta, por un lado, de hasta qué punto no soy sino mexicano, y al mismo tiempo, por el otro, de lo extraordinariamente cómodo que me siento en este país, que también es una casa para mí.

Foto: FF

Más sobre Asturias y Oriundos en este blog:

Asiegu ya tiene novela.  

Asiego, Premio Princesa de Asturias al Pueblo Ejemplar.

Boda civil.

Santos, 1923.

Antonio Poo.

El arroz Covadonga.

Retratos asturianos.

Un comentario en “Asiegu, pueblo ejemplar (entrevista)

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