Mi primo Félix (Felisín, en Oriundos) me pide que publique la foto del maestro de Asiego de Cabrales y los niños de su clase con todos los nombres de quienes aparecen en ella. Quiere decir que no sólo con los nombres de los que se mencionan en mi libro, ya sea porque son personajes protagónicos, sirven de referencia para ubicar a otros personajes o asoman fugazmente a algunas de sus historias —y por ello están consignados en una de las primeras páginas, al lado de la reproducción de la foto (y aun al reverso de la postal que incluimos en la edición española de Oriundos y hemos incluido también en la segunda edición mexicana, a punto de empezar a distribuirse).

Oriundos, con la postal que se incluye en las tres ediciones del libro.

Félix me pone como ejemplo la foto del maestro y los niños de Puertas de Cabrales que está en su casa familiar en ese pueblo vecino de Asiego, a la que alguien añadió, a máquina de escribir, una lista con los nombres de todos los que rodearon aquella vez al señor maestro. (Las diferencias entre ambos pueblos, reflejadas en las fotos de diversas maneras, son dignas de un pequeño análisis que tendrá que quedar para otra ocasión.)

José Pérez del Castillo, maestro del pueblo de Puertas de Cabrales, rodeado de los niños de su clase. La foto, con el añadido (a máquina de escribir) de la totalidad de los nombres de quienes aparecen en ella, está en la casa de mis primos en ese pueblo. Foto: Félix Niembro Bueno.

Copio los nombres de los niños de Asiego (Asiegu, en asturiano) de uno de mis cuadernos, de la lista que fui confeccionando un mediodía de noviembre de 2003 al dictado de Guillermina, la abuela de mis amigos Javier y Manolo Niembro, sin duda la persona más notable de cuantas conocí en mi paso por el pueblo y a quien está dedicado enteramente uno de los capítulos de mi libro.

Con Guillermina, en Asiego de Cabrales. Foto: archivo de FF

Del mismo modo que Guillermina me fue diciendo todo lo que sabía de aquellos personajes contemporáneos suyos (cómo se llamaban, de quiénes eran hijos, si vivían o no por el tiempo en que conversábamos sobre ellos), unos meses más tarde, en abril de 2004, cuando viví en Asiego cuatro semanas, recorrí el pueblo en su compañía a lo largo de dos largas mañanas consecutivas (con paraguas en mano, por cierto, porque llovía a cántaros) y me fue mostrando todas y cada una de las casas del pueblo para contarme quiénes las habían habitado desde que ella tenía memoria.

Guillermina era prima de mi abuela Fernanda; habían tenido un abuelo en común, un hombre por lo visto polémico llamado nada menos que Ángel Bueno. Quizás fue ella misma quien me contó, tal como está consignado en otro sitio de Oriundos, que aquel tatarabuelo mío terminó sus días deambulando por las erías, con la cabeza metida en un sacu (un costal, quizás diríamos en México), como si fuera un fantasma… Pero quizás sea mejor copiar el pequeño párrafo entero; lo tomo de la página 59 de Oriundos:

“Un día, afeitándose, el Tío Ángel Bueno se hizo un corte en la cara. No le dio importancia y decidió curarse él mismo. Los días pasaron y la herida fue poniéndose peor. Para cuando acudió al médico, se había infectado y ya entonces no pudo hacerse nada: la infección le cubrió el pómulo y la barbilla y le subió por la nariz y la frente, desfigurándole el rostro. Pronto su aspecto fue tal que tuvo que cubrirse la cabeza con un sacu, al cual le hizo un par de agujeros para asomar los ojos. Luego fue necesario que llevara siempre consigo una vara de avellano para espantar a las moscas, enloquecidas por la fea materia, que lo perseguían a sol y sombra como queriéndoselo comer.”

Este bello retrato de Guillermina, hecho por su nieto Javier Niembro, aparece reproducido en Oriundos, en el capítulo dedicado a ella.

Pero a lo que iba. Reproduzco la foto del Tío Aquilino de Asiego, rodeado de los niños de su clase, con los carteles numéricos correspondientes colocados en su sitio por mi amiga y socia Lola García Zapico. La idea es, desde luego, cumplir con la petición de mi primo Felisín; también, satisfacer la curiosidad de todos los que, especialmente en Cabrales, se asomen a esta entrega de Siglo en la brisa.

Más sobre Oriundos en este blog:

El libro.

Cuatro adelantos.

Oriundos ya está en Asiego.

La edición española.

Una semana en El Arahal.

Una página no incluida.

Antonio Poo.

Un comentario en “Todos los nombres

  1. Fernando, me encantó la foto, es admirable cómo un solo maestro podía dar clas a niños de tan diferentes edades . El profesor recibía
    el cariño y la admiración de todo el pueblo.
    Ah y me encanta que muchos eran conocidos más por el oficio de sus padres o los apodos.

    Un abrazo Fer.

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